miércoles, 7 de mayo de 2014

Reseña



La gastronomía chilena es producto de la combinación de la tradición indígena a lo largo de Chile, con sus materias primas de la tierra, junto al aporte de los conquistadores españoles, como lo fueron sus costumbres y hábitos gastronómicos. Ha tenido aportes menores de cocinas europeas por parte de inmigrantes, como la italiana y alemana, pero en el siglo XX tuvo una importante y marcada influencia la reconocida cocina francesa. Estos elementos conforman lo que se conoce actualmente como la cocina criolla de Chile. Se destaca por su variado sabor y color; acompañada de bebidas alcohólicas como el vino y pisco.
Al llegar los conquistadores al mando de Pedro de Valdivia, entablaron las bases de la futura alimentación criolla; entre los productos que trajeron están el trigo, los cerdos, pollos, vacunos, y ovejas. Los mapuches legaron también sus productos agrícolas, proporcionando las papas, el maíz (choclo) y el fríjol (poroto). Estos ingredientes base se mezclaron y así; dieron origen a los platos más típicos de Chile. Según los historiadores, el menú durante la Colonia era muy nutritivo. El primer plato lo llamaban "de residencia", el cual podía ser carne, ave o pescado. Después seguían con "el guiso abundante" hecho de preferencia con choclos y papas. Al principio de la colonia comenzó a ser muy conocido, las humitas, la chuchoca, el pilco y el locro. También en la colonia nace la afición a las algas marinas como el cochayuyo y el luche que se servían acompañados de huevos duros. El pan era de tres clases: tortilla de rescoldo, pan español con mucha grasa y miga, y el pan chileno, aplastado y "cascarudo". Al final se servía de postre, frutas, en especial chirimoyas, frutillas y lúcumas. El almuerzo y comida terminaban con un agua de hierba, que podía ser de paico para el empacho y los problemas intestinales. En el siglo XVII las monjas dieron un gran impulso a la cocina chilena. De ahí sale casi la totalidad de la repostería de la cocina chilena.
En el mismo siglo, llegaron a Chile provenientes de México el pavo y el ganso. De Jamaica las sandías y los melones escritos. Pescados y mariscos adquirieron nombres y apellidos; el pejerrey de Aculeo, el tollo y la Langosta de Juan Fernández, los erizos de Papudo, entre otros. El chocolate y el mate eran las bebidas más populares.
La cocina chilena empezó a adquirir refinamiento a mediados del siglo XVIII, época de fiestas y saraos y las mesas comenzaron a adornarse con elegancia para el almuerzo y la cena. Los productos regionales dotaron a los cocineros criollos de apetitosas curiosidades. Combarbalá sus tortas. La Serena, el pavo mechado. Chanco, sus quesos y Chiloé su curanto.
Sin embargo la comida del pueblo era diferente a las que servían en las mesas aristocráticas. La primera estaba constituida de harina, charqui y porotos con sal y pimiento seco. En los días de fiesta el menú variaba. Carne asada al palo, guatitas, carbonada, cazuela, mote, pescado frito, chupe, empanadas y sopaipillas.
Llegaron entonces al país, el té y el café que dejaron en segundo plano la costumbre de beber mate. Los vinos chilenos adquirieron fama y el pueblo chileno se aficionó a la chicha de uva.
La cocina chilena adquiere una fisonomía definida durante la Patria Vieja y la Nueva. A partir de la fecha que marca el inicio de la independencia de España, el 18 de septiembre de 1810, en las mesas criollas se comienza a festejar el acontecimiento con empanadas, chicha y vino tinto. El caldo de vaca con ají, espesado con chuchoca, se convierte en un manjar tradicional de los campos del Valle Central chileno.
El tratamiento de la caza (venados y conejos), con salsas de frutas reciben el influjo alemán. Entre las recetas autóctonas es conocida la preparación del conejo con maní. Italia aporta sus pastas a la tradición gastronómica chilena.
El menú se hace abundante y variado. Carne de cerdo salada, mezclada con papas, cebollas, repollos y arvejas. El pueblo se aficiona al puchero y al charquicán y de postre, melones, vino y sandía. En la Patria Nueva, los inviernos se endulzan con picarones. Al iniciarse la época portaliana, la gastronomía ensayada en tiempos de la colonia es ya asimilada por el pueblo. Alcanza jerarquía de plato típico el arrollado: carne cocida en trozos, revuelta con huevos y envuelta en malaya o cuero de chancho. Otros platos favoritos de esos tiempos eran la huañaca: gordura de vaca con harina tostada, el encebollado de huevo, los miltrines o aparejos, las papas achicharronadas, el pebre de cebollas crudas y tomates, las pantrucas, el guiso de mote y el locro falso. En bebida ganó popularidad el ulpo, junto a la gloriada o cordial, agua caliente con azúcar quemada.

Tragos

                                                       Cóctel de tumbo
                                                        (4 personas)
Ingredientes:
 3 medidas de pisco de 35º
1 medida de jarabe de goma
 1 medida de pulpa de tumbo, colada
 Cubos de hielo
Preparación: en una coctelera colocar todos los ingredientes, tapar y batir bien. Verter en copas individuales y servir de inmediato.

Postre

                                     Crema helada de tres quesos con coulis de maracuyá
                                                                  (6 personas)

Para la crema helada:
 1 litro de crema
 1 taza (200 g) de azúcar
 1  250 g de queso crema
 2 cucharadas de queso azul
 100 g de queso parmesano

 Coulis:
 3 tazas de pulpa de maracuyá, colada
 1 taza  de azúcar

1. En una olla colocar todos los ingredientes para la crema y llevar revolviendo a ebullición a fuego medio; cocinar 5 minutos, sin dejar de revolver y retirar del fuego.
 2. Colar la mezcla anterior por un colador fino y dejar enfriar a temperatura ambiente. Tapar con alusa plast y refrigerar.
 3. En una olla colocar la pulpa de maracuyá y el azúcar; llevar a ebullición y cocinar, sin dejar de revolver, hasta espesar.
 4. En vasos individuales distribuir la crema helada de tres quesos, verter alrededor de la crema el coulis de maracuyá y servir de inmediato.

martes, 6 de mayo de 2014

Receta

                                             Calapurka

Ingredientes

3 kg  Carne de Lomo de Alpaca
500 grs.  Mote de Maíz
6 kg  Papas
500 grs.  Zanahorias
1 kg  Cebolla
6 dientes Ajo
4  ají rocotos (locotos)
1/8 Aceite
Sal

Preparación

Remojar durante la noche el mote de maíz y cocer hasta que esté bien cocido. Echar la carne a cocer en agua, agrega sal una cabeza de cebolla mediana y tres dientes de ajo, una vez cocida la carne se desmenuza con las manos.
Cocer en agua las papas con piel durante ½ hora después se pela y se tritura con las manos.
Se pica la cebolla restante en brounoise, se ralla zanahoria, se pica el ajo y el rocoto se muele.
Sofreír las verduras en aceite hasta que la cebolla esté acitronada y se agrega la carne, agregar la sopa de la carne, añadir el mote la papa y se deja cocer durante 15 minutos. Servir con cilantro picado.

sábado, 3 de mayo de 2014

Gastronomia Tipica Chilena



Partiremos  por la zona norte, diremos que aquí la cocina típica se ha influenciado por las culturas atacameñas y aymaras del altiplano andino, las comidas típicas tienen pequeñas variaciones según el lugar donde se preparen, pero sin duda lo más tradicional son el asado, charqui, chairo, y guatia, como también los changos, pueblo pesquero de la costa. El norte es rico en pescados y mariscos. Una zona en que la aridez y sequedad del desierto de Atacama se contrapone con la fertilidad del Valle de Azapa y el Oasis de Pica. La diversidad biológica están protegidas en los parques y monumentos nacionales Lauca, Isluga y Salar de Surire. Es un territorio de grandes riquezas arqueológicas, naturales y culturales, los Geo glifos de Cerro Pintado, los Pukarás de Quitor. Las oficinas salitreras como María Elena son un mudo testimonio del esplendoroso pasado, La Fiesta de la Tirana una nuestra de tradiciones paganas y católicas.
Siempre en el norte, en los valles al interior de Copiapó,  La Serena y  Ovalle se cultivan vides con las que se fabrican vinos y piscos reconocidos internacionalmente por su calidad, además de frutas como la papaya y verduras como espárragos, alcachofas y tomates. La uva de mesa de estos valles se exporta a muchos países del hemisferio norte y Sudamérica.
Por su parte, la zona central fue más influenciada en su gastronomía por las costumbres de los campesinos o huasos  y de los inmigrantes europeos. Las empanadas, el pastel de choclo, las humitas y el caldillo de congrio son platos típicos que los chilenos comen en sus casas y están disponibles en restaurantes.
En las grandes ciudades se ha desarrollado durante los últimos años una amplia oferta de gastronomía fina creada con productos típicos de Chile, especialmente en Santiago, Valparaíso, Viña del Mar y sus playas cercanas y Santa Cruz en el Valle de Colchagua.
En esta zona se encuentran los mejores valles vitivinícolas del país, como Aconcagua, Casablanca, San Antonio Leída , Maipo, Cachapoal, Curicó y Maule, famosos a nivel mundial por la calidad de sus vinos y espumantes.
Por último, la zona sur, fuertemente influenciada por la cocina mapuche y chilota, se caracteriza por sus variedades de papas y productos marinos. Famosas son las longanizas de Chillan, mientras exquisitos pescados y mariscos se pueden probar en ciudades como Concepción y sus caletas cercanas, en Valdivia y Puerto Montt. También en Valdivia, Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt se comen ricos platos y sándwiches de carne de cerdo y embutidos hechos con recetas alemanas traídas por los colonizadores. La repostería del sur, también de raíces alemanas, es la reina en Frutillar, aunque también abunda en Valdivia, Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt.
En Chiloé, el plato estrella es el curanto, cocimiento de mariscos, carnes y papas que se prepara en olla o directamente en la tierra, dentro de un hoyo cubierto con piedras calientes y hojas de nalca. Se acompaña con milcaos y chapaleles. También en las cercanías de Puerto Montt y en Chiloé se pueden comer ostras recién sacadas del mar.
En la Patagonia, lo más típico y también lo más codiciado es el célebre cordero magallánico preparado al Palo  y la centolla, mientras que en Isla de Pascua se lucen exquisitos pescados de la Polinesia y en las islas Robinson Crusoe (archipiélago de Juan Fernández), las langostas.
A lo largo de Chile, durante los últimos años se han desarrollado productos más sofisticados, como mermeladas de vino o de ají, platos de carnes no tradicionales como el guanaco, jabalí y avestruz y un condimento mapuche original, el merkén, ají seco al sol, ahumado, molido y complementado con semillas de cilantro.